En un contexto donde los conflictos y las injusticias permanecen omnipresentes, Heiny Srour interroga la naturaleza de la liberación a través de su obra destacada. « Ha sonado la hora de la liberación », un documental de 1974, plantea preguntas conmovedoras frente a las imágenes de guerra y sufrimiento. Al centrarse en la rebelión de Dhofar, Srour da voz a aquellos que, normalmente, permanecen en la sombra, al tiempo que insufla una dimensión feminista a su relato. Su enfoque se inscribe en una línea intelectual firme, centrada en la lucha contra la injusticia, ofreciendo así una luz poderosa sobre una época pasada pero profundamente resonante. Esta película, en la encrucijada entre cine y revolución, encarna una promesa de emancipación, al mismo tiempo que confronta a los espectadores con las realidades complejas de esta búsqueda desesperada.
Heiny Srour, una figura emblemática del cine árabe, marca la historia con su documental Ha sonado la hora de la liberación. Esta película, producida en 1974, se adentra en el corazón de los conflictos relacionados con la rebelión de Dhofar, a la vez que cuestiona el impacto de las luchas políticas en la identidad y la condición de las mujeres. A través de este trabajo, Srour hace oír, por primera vez, la voz de los sin voz, ofreciendo una perspectiva valiosa sobre la situación política de Oriente Medio. No se trata solo de un testimonio, sino también de un grito de rebelión ante la injusticia y la opresión.
Una pionera en el universo cinematográfico
Heiny Srour es reconocida a menudo como una pionera del cine árabe. Su trayectoria está marcada por desafíos únicos relacionados con su identidad: mujer, libanesa y judía. Esta combinación le otorga una perspectiva rara, enriqueciendo así su discurso fílmico. En 1971, se convierte en la primera mujer árabe en presentar una película en el Festival de Cannes, un hito para su carrera, pero también para el cine femenino en el mundo árabe. Sin embargo, la etiqueta asociada a su selección no dice menos sobre los prejuicios de la época.
Su película, aunque aclamada, era percibida bajo el ángulo de una realidad limitante: la de una «mujer del Tercer Mundo». Este juicio refleja las jerarquías sociales y culturales que prevalecen en la industria cinematográfica. Srour ha sabido desmantelar estos estereotipos al poner en primer plano relatos que interrogan la identidad y la libertad.
La película: una mirada a la rebelión de Dhofar
Ha sonado la hora de la liberación se articula en torno a la lucha de los guerrilleros de Dhofar, quienes enfrentan la autoridad del sultán de Omán y el apoyo británico. El documental comienza con una nota fuerte, con un cuestionamiento conmovedor sobre la violencia y la razón de tal opresión: el petróleo. Al hacer visibles estas luchas, Srour ofrece un acceso directo a aquellos cuyas voces a menudo permanecerán inaudibles.
La directora ha conseguido captar la dimensión humana del conflicto, profundamente arraigada en la vida cotidiana de los combatientes. Gracias a innovaciones técnicas, como el uso de baterías solares para la cámara sincrónica, Srour logra dar voz a estos actores de las revoluciones. Un momento inolvidable, que abre hacia una conciencia colectiva.
Dinámica de la narración y compromisos feministas
Una de las fuerzas de la película radica en su deseo de dar la palabra directamente a los combatientes. Sin embargo, esta promesa de proximidad no siempre se realiza. Mientras que Srour ya había practicado un enfoque polifónico en sus obras anteriores, en esta ocasión, algunos elementos didácticos toman el control. Las imágenes de archivo, los comentarios y los textos explicativos a veces frenan la inmersión. Esto crea una impresión de distancia entre el espectador y la realidad retratada.
- Voces de los combatientes: La palabra directa de hombres y mujeres.
- Figuras femeninas: Un homenaje a las mujeres en la resistencia.
- Compromisos políticos: Reflexión sobre la revelación feminista.
Es importante señalar los momentos en que la película celebra las figuras femeninas. Srour las presenta como precursoras del feminismo, pero este discurso se realiza sin matices. Ella menciona avances sociales, pero sin ofrecer un análisis crítico que podría enriquecer el relato. Una profundidad ausente que podría haber agregado más complejidad a la experiencia retratada.
Reflexión sobre el legado histórico de la película
A distancia histórica, Ha sonado la hora de la liberación aparece como un documento vital. Este testimonio de un tiempo donde el cine y la revolución parecían ser solidarios nos recuerda las esperanzas evaporadas de la rebelión de Dhofar. La esperanza de un cambio revolucionario y las promesas de emancipación permanecen marcadas por vicisitudes políticas. La película, al revelar esta realidad, nos interpela, nos lleva a cuestionar el verdadero sentido de la liberación.
Finalmente, a pesar de los escollos de la narración, el trabajo de Heiny Srour tiene un impacto indiscutible. Nos sacude, nos ofrece este archivo, esta ventana a un momento donde la utopía parecía posible. Y más allá del contexto específico de Omán, se trata de un llamado universal a la resistencia, a la voz de los oprimidos.
El documental, previsto para una reestreno en salas el 1 de abril de 2026, es una cita ineludible. Es una oportunidad única para redescubrir una obra maestra, cuyos ecos aún resuenan hoy en día.
Para aquellos que deseen explorar otras obras destacadas, aquí hay algunas recomendaciones: Titus Kaphar, Todd Haynes, Karan Kandhari, Louise Hémon y Mahammad Rasoulof.
El momento tan esperado de la liberación ha llegado
El trabajo imprescindible de Heiny Srour, a través de su documental « Ha sonado la hora de la liberación », no es solo un testimonio sobre la rebelión de Dhofar y sobre el poder femenino que emerge en contextos de conflicto. Constituye una poderosa reflexión sobre la identidad y la lucha por la justicia, y ofrece una voz a los oprimidos, que demasiado a menudo permanecen invisibles en el discurso dominante. Al elegir dar la palabra a los combatientes, Srour efectúa un verdadero acto de rehabilitación de los relatos históricos.
Su técnica innovadora, utilizando una cámara sincrónica alimentada por batería solar, demuestra un profundo compromiso con la verdad y la realidad de las luchas vividas. Esta elección técnica revela la humanidad de los protagonistas mientras confronta al espectador con las brutalidades del conflicto. Sin embargo, aunque la película ofrece una inmersión en la vida de los guerrilleros, también presenta límites. La postura a veces hagiográfica adoptada por la directora puede confundir al espectador y hacer que el mensaje sea menos matizado.
Con una mirada más crítica, Srour podría haber abordado la complejidad de los movimientos de liberación, como lo hizo en « Leila y los lobos ». La tensión entre la aspiración revolucionaria y los desafíos internos, especialmente la persistencia de la opresión femenina, podría haber enriquecido el relato, abordando así los problemas con más profundidad.
No obstante, el valor documental de la película radica en su capacidad para resucitar un momento histórico crucial y recordar la energía utópica que puede emanar de las luchas por la libertad. En un contexto de actualización, « Ha sonado la hora de la liberación » se lee como un grito de esperanza ante un futuro incierto y subraya la importancia de una memoria colectiva comprometida para las generaciones futuras.









